Análisis de God of War | El Viaje de Kratos

Análisis de God of War

En este Análisis de God of War nos alejamos de los aspectos clásicos del juego y nos adentraremos en lo que nos ofrece como título.

¡ALERTA DE SPOILERS!

God of war es un viaje. La historia, a diferencia de las tres anteriores entregas empieza de una manera más tranquila, más sosegada. La franquicia nos tiene acostumbrada a inicios fulgurantes, a grandes batallas y a empezar justo en mitad de la acción, dejándonos con la adrenalina a tope y listos para destrozarlo todo… pero esta vez Cory Barlog tenía otra cosa en mente. Este nuevo God of War inicia de una manera más sosegada, mucho más tranquila. Kratos ya no es el mismo de antes, y al poco de iniciar el juego, en una charla entre él y Atreus, se nos da una pincelada de lo que iba a ser este nuevo God of War: algo diferente.

Kratos de God of War 3 vs God of War 4
En este título vemos crecer a Kratos desde la Sombra de Esparta hasta el que vemos en el juego.

Como dijo en su día Tales de Mileto: “Espera de tu hijo, lo mismo que has hecho con tu padre”. Esta es quizá una de las frases que mejor define la historia de God of War. Cronos intentó matar a Zeus, por miedo a que este le matara. Más adelante, Zeus intentó hacer lo mismo con Kratos, lo que acabó desembocando en la muerte del gobernante del Monte Olimpo en una orgía de sangre y destrucción como culmen de la venganza del protagonista… y aquí es donde entra Atreus.

Atreus, factor de cambio

Kratos ahora es padre, y es consciente de ello. Antes también era padre, pero de una manera distinta. Con Calíope no llega a mostrar un vínculo de unión tan fuerte, y precisamente la muerte de ella y de Lyssandra es lo que ocasiona la vorágine de muerte y sufrimiento que acaba con la caída de Ares en el primer juego y con el título de Dios de la Guerra en poder de nuestro espartano favorito. Pero a lo que vamos. A su hija la criaba su madre en Esparta, mientras él salía a la guerra con su ejército, no ejercía una paternidad realmente activa con su hija, por lo que tenemos un vínculo de unión bastante más frío que el que vemos ahora.

Esta vez, la muerte de Faye obliga a la ‘Sombra de Esparta’ a ejercer como padre, y es aquí donde cambia la cosa. Kratos nunca ha tenido que cuidar de nadie. Siempre seguía su propio camino, siempre ha mirado por si mismo y siempre ha tenido un objetivo que cumplir a toda costa, y nunca ha dependido de nadie… hasta la aparición de Pandora. En la tercera entrega, en el tiempo que Kratos pasa con ella, cambia. Cambia hasta tal punto que, cuando llega la hora de la verdad, no quiere utilizarla, no quiere que muera, porque se preocupa por ella. Atreus es el siguiente paso en ese cambio.

Algo más que un ente

El hijo de Kratos se encuentra perdido tras la muerte de su madre. Quiere cumplir la última voluntad de su progenitora a toda cosa, y se acaba desviando del camino. Kratos intenta educarlo como lo educaron a él, con dureza, como a un auténtico espartano, inculcándole los valores de un guerrero para intentar que sea como él… pero cuando empiezan a aflorar en el chico las partes que más detesta de sí mismo, se da cuenta de que no es tan sencillo. Atreus empieza siendo un niño, pasa por diferentes fases dentro del juego y cuando se entera de que es un Dios, se vuelve arrogante, empieza a ser descuidado y a no mostrar respeto por nada, hasta que Kratos lo reconduce.

En una escena maravillosa y muy típica de un padre, regaña al chico, le hace madurar, le hace diferente. Y este, es el gran cambio que da Kratos:  aprende a educar. Las vivencias que ha tenido desde sus inicios hasta este punto, le otorgan la sabiduría para saber cómo funciona el mundo y cómo tiene que afrontar las cosas. Ahora sabe que no pueden hacer lo que quieran, que sus actos tendrán consecuencias, y esa es la parte que él había ignorado tanto tiempo. Y finalmente, llega a la gran conclusión del título: No tiene que educar a su hijo para que sea como él, si no que tiene que educarlo para que sea mejor que él.

God of War Atreus y Kratos
Atreus es uno de los factores que hacen que Kratos crezca como personaje.

Ludonarrativa en estado puro

Una de las partes esenciales en este nuevo God of War es la ludonarrativa. Esta es una de las piezas que más destacan dentro del juego de Santa Mónica. El estudio americano se ha empleado a fondo en este aspecto. Durante toda la aventura, podemos ver como lo que nos está contando la historia, lo hace de una manera diferente. No emplean secuencias, ni nos escupen a la cara lo que quieren que sepamos, nos hacen que sintamos en nuestras carnes el camino de Kratos.

Después de lo vivido en juegos anteriores, Kratos ha cambiado las Hojas del Caos por un hacha. El orgulloso espartano desde el inicio se ve que sigue atormentado por lo que ha vivido. Pese a haber cambiado de arma, no ha olvidado lo que ha hecho con ellas. Leviatán representa el cambio con el que convive Kratos. Con ella combate diferente, la lanza y la recoge como con las hojas del caos, pero con Leviatán pelea con más temple. Cuando Kratos se ve obligado a ir a por las Hojas del Caos para salvar a su hijo, lo hace porque no le queda más remedio.

El cielo se vuelve rojo y se enfrenta a enemigos que sólo puede combatir con sus manos, siente que necesita de nuevo sus armas. El mundo se vuelve diferente, se vuelve más caótico y entonces, cuando las reclama, aparece Atenea. La diosa de la sabiduría aparece para decirle a Kratos que nunca dejará de ser un monstruo, que el mundo le está recordando que es un monstruo y que, con esas armas, volverá a luchar con ira y rabia como antes. Kratos lo sabe, pero hace lo que tiene que hacer, porque ya no será su monstruo, si no uno diferente.

Atreus y su cambio

Otro de los grandes momentos en los que podemos ver esta ludonarrativa es con el crecimiento de Atreus. El hijo de Kratos, durante toda la aventura, es un comando más que podemos utilizar, uno que nos ayuda lanzando flechas y resolviendo enigmas. Cada vez que pulsamos su botón, este reacciona realizando su acción y, cuando no puede, nos lo dice. Pero cuando se entera de que es un Dios, empieza a cambiar. Durante esta parte de la aventura, nos damos cuenta de que empieza a volverse incontrolable, y no sólo a nivel argumental. Durante esta fase de la partida, cuando pulsamos el botón de Atreus, muchas veces no responde. Ejecuta comandos sin que se los ordenemos, realiza ataques finales sin previo aviso o invoca a sus ayudantes animales sólo para exhibirse.

Esto es realmente significativo. Atreus está creciendo, descubriendo su parte divina y aprendiendo a controlar sus fuerzas. Se descontrola como cualquier adolescente cuando está creciendo, pasa por una etapa rebelde que no cambia hasta que Kratos le hace entrar en razón. Tras la batalla con Modi y tras la hecatombe que los deja tirados en Helheim, Kratos le da un discurso a su hijo digno de cualquier padre, que hace que entre en razón y, por ende, vuelva a escuchar nuestros comandos cada vez que se los damos.

God of War 4 Blades of Chaos
Cuando Kratos recupera las Hojas del Caos, el entorno nos deja ver lo que siente Kratos por dentro.

Un cambio necesario

El juego de Santa Mónica le da una nueva perspectiva a un personaje tan carismático como Kratos. El que antaño era la representación del caos, de la guerra, de la muerte, ve en este juego la redención de una vida de crímenes. La muerte de Faye es el desencadenante de un viaje en el que Kratos evoluciona, como si la propia Faye supiera que con su muerte estaba dando lugar a algo más. Además de aprender a ser padre, aprende a ser mejor, a que su legado debe ser mejor que él, pero eso ya será algo que veremos en futuros juegos. Por el momento, nos tenemos que conformar con ver como Kratos se ha hecho un padre. Y ahora es algo que puede esperar de su hijo, algo más que eso.

Autor entrada: Dimonkey

Jugador de videojuegos desde pequeño que se resiste a crecer. Escribo a veces para ordenar las ideas. Tengo un gato. Twitter: @Dim0nkey

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