Lucha limpia y juego sucio

imagen portada juegos de lucha

Los juegos de lucha y sus muchas veces malas prácticas

La lucha en igualdad de condiciones, siguiendo las normas y practicando el juego limpio, proporciona un enfrentamiento bastante gratificante. Todo amante del género lo sabe. La lucha virtual está más acotada que en la vida real por lo que no es posible salirse por la tangente y burlar las normas. Cierto es que hay personajes diseñados para que se salten las normas (pero actuando aún dentro de ellas), como es el caso de Ryuji Yamazaki de King of Fighter que usa un cuchillo oculto para dar puñaladas traperas a sus rivales. Es su diseño, está pensado como un personaje tramposo, pero se encuentra en igualdad de condiciones con Terry Bogard dentro del enfrentamiento. No es posible evadir las normas dentro del juego. Al menos supuestamente, porque si algo puede conseguir los peores miembros de la comunidad es encontrar la forma de romper el juego.

El mal del DLC

Ya sea con la odiosa desconexión en mitad de una partida (la evolución de la táctica de “desconectar el mando al rival” cuando se jugaba en local, antaño), los “cheats” que modifican la partida o explotar el bug de turno sin parchear. La comunidad puede ser tóxica y aprovecharse de “las guarradas” que se pueden hacer más allá del juego. Cosa que puede fastidiar la experiencia. Pero, ¿y si el que consigue destrozar la experiencia es el propio desarrollador del juego? De eso mismo quería hablaros. No me refiero a crear un juego de lucha con mecánicas mal buscadas que no encajan o personajes mal balanceados. Me refiero a la evolución “lógica” que está sufriendo este género (lógica porque se nos olvida a menudo que esto es un negocio). Ese mal que este género lleva arraigado fuertemente en sus entrañas son los DLCs.

La necesidad de la industria por seguir generando beneficios con un mismo producto una vez lanzado al mercado

Capcom fue la primera en vender varias versiones de el mismo juego con ligeras modificaciones (de esto ya os hablare en profundidad otro día). Luego se animó con los contenidos descargables al poner a la venta colores, diferentes vestimentas para los personajes, nuevos escenarios, música de fondo para los combates y por último se han atrevido con nuevos luchadores y luchadoras. Todo esto hoy en día, por desgracia, es ya un estándar más que asentado y sin vistas a irse nunca. Porque por mucho que lo intentaran con los trajecitos, los colorines y escenarios, los jugadores podían pasar perfectamente sin ellos, podíamos seguir jugando sin desembolsar más. Aunque fuera en un mismo escenario, con la misma música machacona, con los personajes con misma indumentaria combate tras combate. Nos daba igual. Lo importante en el género es repartir estopa, conocer a los personajes y salir a ser el mejor. Pero al tener una plantilla dividida, la cual para completarla has de pasar nuevamente por caja, ahí surge el desequilibrio.

Siempre me ha gustado el género de la lucha

Me atrevo con cualquier titulo de esta temática. De hecho, tiendo a hacerme con todos los que puedo. Algunos se me dan mejor, otros peor, pero donde destaco es con la saga TEKKEN. Desde su segunda entrega, donde descubrí la saga, me he especializado en su sistema de combate. Y lo que me ha llevado a ganar todas las pachangas con amigos y algún que otro torneo, ha sido el conocer los personajes, sus puntos fuertes, sus puntos débiles y sus estilos de combate. No sólo los conozco para mejorar, me encanta jugar con distintos personajes variados entre sí. No os cuento esto para fardar de habilidades (no del todo al menos). Os lo digo porque con su séptima entrega he “sufrido” este desequilibrio. Con la inclusión de la segunda temporada han añadido a Lei Wulong y Ana Williams, dos veteranos de la saga con un set de movimientos de los más impredecibles, además de nuevas técnicas.

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No ya sólo que es me moleste haber pagado más por la edición especial, porque incluía los personajes descargables (no decía que sólo fueran los de la primera temporada), es que ahora me veo obligado a pagar más si quiero completar el juego. Además de no incluir forma de hacerse con los personajes si no es aligerando dinero real, al menos en Street Fighter puedes conseguirlos con dinero del juego (eso sí, invirtiendo cantidades ingentes de tiempo en él). La cosa es que al no poder acceder a esos personajes es muy difícil hacerte con ellos y su forma de luchar, descompensando la balanza frente a otro jugador que ya conoce tu personaje.

Esto va de sacar más dinero

Todo esto no es un llanto de alguien a quien le han hecho morder el polvo sin más, es el enfado por la mentira. Mentira como cuando el propio Yoshinori Ono prometió que la primera versión de Street Fighter V sería la definitiva. Y peor aún, cuando el mismísimo Katsuhiro Harada dijo que en Tekken podrían poner diversos contendidos de pago pero que los personajes nunca serian parte de ellos, ya que eso descompensaría la experiencia que intentan ofrecer al jugador. En palabras del propio Harada:

 “Si estás haciendo un juego de lucha, todos los elementos necesarios para disfrutar de él tienen que estar en el disco, o al menos tienen que estar disponibles de forma gratuita.”

imagen-Kashimoto-Harada

Aquí podéis ver la entrevista original. Con esto lo que quiero decir es que la propia industria reconoce y es consciente de que con estas prácticas merma la calidad del producto, pero, mientras sean rentables, van a seguir hacia adelante. Todos conocemos la historia de las infames cajas de loot. Mientras lo permitamos seguirán creciendo estas prácticas. Lo malo y de lo que tenemos que ser conscientes es que en el género de la lucha en concreto tenemos un hándicap bastante “chungo” si decidimos no apoyar con la cartera nuestros juegos de lucha favoritos. Ya que hasta no hace mucho estos estaban prácticamente muertos y enterrados, puesto que eran para un público muy minoritario. Hoy día siguen siendo de nicho, pero es por un grupo de jugadores que invierten más dinero en él por lo que siguen adelante.

No me gusta nada esta situación

Es una práctica que va contra la propia naturaleza de estos juegos. La conocida estrategia en combate de “conoce a tu enemigo”, ya no será posible sin soltar los billetes. Los juegos como servicio alargan la inversión en ellos más allá del precio de salida (nada asequible). Aunque hacen que sean rentables y puedan seguir desarrollando contenido y nuevos títulos de tu franquicia favorita, repercute en la experiencia y el bolsillo del jugador. Por terminar con un ejemplo, Tekken 7 la edición básica esta ahora mismo a 49,99€. Súmale 24,99€ del primer pase de temporada y 29,99€ del segundo pase de temporada. Nos sale el juego completo por 104,97€. Eso si no sale una tercera temporada como el caso de Street Fighter V. Y sí, yo también he pensado que es posible que en un tiempo salga una versión a “precio normal” con todo el contenido. Para que eso ocurra primero los que apostamos por estos títulos tenemos que “dejarnos los dineros”, porque si no, acabarán dejando el juego regalado y no harán más. Dejarán morir la saga como hace unos años.

Hasta hace poco me negaba a caer en la compra de este tipo de contenido, ahora veo que es la única manera de seguir disfrutando de los juegos de lucha que tanto me gustan, a ver hasta donde aguanto. ¡Menos mal que cada vez son más comunes las rebajas en DLCs!

Autor entrada: Raesy G.K.

Al nacer caí en un videojuego, volver a la realidad me convirtió en el monstruo que soy hoy día. ¡Lo único que me mantiene cuerdo son los gatitos!

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